La resiliencia no significa vivir sin dolor, sino aprender a atravesarlo sin perder el sentido de la vida. Permite integrar las experiencias difíciles sin quedar atrapados en ellas, transformando la adversidad en aprendizaje. Investigaciones en psicología y neurociencia muestran que factores como los vínculos significativos, el apoyo social y la autoeficacia fortalecen esta capacidad. Así, la resiliencia se convierte en un proceso humano que permite reconstruir significado y