
María Ignacia
Gumucio Irarrázaval
Psicóloga Clínica Infanto-Juvenil, formada en la Pontificia Universidad Católica de Chile, con experiencia en atención de niños, niñas, adolescentes y sus familias. Su trabajo se orienta a la evaluación clínica, la intervención terapéutica y el acompañamiento en dificultades emocionales, conductuales, de apego y del neurodesarrollo. Cuenta con experiencia en contextos clínicos relevantes, lo que le ha permitido desarrollar una mirada sensible a las necesidades de cada paciente. Integra además orientación a padres, atención temprana, terapia vincula. Acompaña a niños, adolescentes y familias desde una perspectiva humana, profesional e integrativa,.
María Ignacia es psicóloga clínica infanto-juvenil, formada en la Pontificia Universidad Católica de Chile, con experiencia en el acompañamiento terapéutico de niños, niñas, adolescentes y sus familias. Su trabajo se desarrolla desde un enfoque integrativo, cercano y centrado en la persona, combinando una comprensión profunda del desarrollo emocional con herramientas clínicas ajustadas a las necesidades de cada niño y su contexto.
Cuenta con experiencia en evaluación clínica, atención temprana, orientación a padres y acompañamiento familiar, abordando dificultades emocionales y conductuales, TDAH, TEA, problemáticas de apego y desafíos del desarrollo socioemocional.
María Ignacia ha desarrollado su experiencia en distintos contextos clínicos, incluyendo la Unidad de Salud Mental de UC Christus, COSAM Pudahuel y espacios de intervención con adolescentes en tratamiento por trastornos alimentarios. Esta trayectoria le ha permitido construir una mirada amplia, sensible y rigurosa frente a distintas problemáticas de salud mental en etapas tempranas del desarrollo.
Su trabajo incorpora de manera central la orientación a madres, padres y cuidadores, entendiendo que la familia cumple un rol fundamental en el proceso terapéutico. Acompaña a las familias en la comprensión de las necesidades de sus hijos, entregando herramientas concretas para el manejo de conductas, la regulación emocional y el fortalecimiento del vínculo.
Además, brinda orientación en situaciones de separación de los padres, apoyando a la familia en el manejo emocional de estos procesos, favoreciendo la adaptación del niño y resguardando su bienestar.
Integra también la técnica de video feedback, herramienta que permite observar y analizar las interacciones entre padres e hijos, favoreciendo una mayor sintonía emocional, el reconocimiento de las señales del niño y respuestas parentales más sensibles y ajustadas.
Se caracteriza por un estilo cercano, generando espacios terapéuticos de confianza donde niños, niñas y adolescentes pueden expresarse libremente, comprender sus emociones, desarrollar autorregulación y fortalecer su autoestima.
También se desempeña en Centro Rumbos, como facilitadora de talleres para noiños y niñas , promoviendo habilidades socioemocionales, regulación emocional y habilidades relacionales a través de metodologías lúdicas, expresivas y experienciales.
María Ignacia acompaña a sus pacientes y familias a:
comprender las emociones y necesidades del niño o adolescente
fortalecer la regulación emocional y conductual
mejorar la comunicación familiar
desarrollar habilidades sociales y relacionales
acompañar procesos de separación de los padres
fortalecer vínculos seguros entre padres e hijos
detectar tempranamente dificultades del desarrollo
promover autoestima, autonomía y bienestar integral
Servicios
Psicoterapia infanto-juvenil
Atención temprana
Evaluación clínica
Orientación a padres
Video feedback vincular
Acompañamiento en separación de padres
Talleres de habilidades socioemocionales
Arteterapia como recurso terapéutico
Perfil de pacientes
Atiende a niños, niñas, adolescentes y familias que atraviesan dificultades emocionales, conductuales, TDAH, TEA, problemáticas de apego, desafíos del desarrollo socioemocional, dificultades de regulación emocional, problemas vinculares, procesos familiares complejos y situaciones de separación de los padres.
"He ido construyendo mi camino profesional desde una profunda vocación por acompañar a niños, niñas, adolescentes y sus familias en sus procesos de desarrollo, bienestar emocional y crecimiento. Desde mi formación en psicología clínica infanto-juvenil, he sentido un especial interés por comprender el mundo interno de cada niño en su singularidad, reconociendo que detrás de cada conducta, emoción o dificultad existe una historia, una forma de vincularse y una necesidad que merece ser escuchada con respeto, sensibilidad y atención clínica. Mi motivación por esta área nace del valor que le doy a la infancia y a los vínculos tempranos como base del desarrollo emocional. Creo profundamente en la importancia de intervenir de manera oportuna, comprensiva y cuidadosa, no solo para aliviar el malestar, sino también para fortalecer recursos, promover trayectorias de desarrollo más saludables y acompañar a las familias en la construcción de relaciones más seguras y nutritivas. Por eso, me he ido orientando al trabajo con dificultades emocionales, conductuales, problemas de apego, TDAH, TEA y otras situaciones que requieren una mirada clínica precisa, pero también humana y cercana. Entiendo la evaluación clínica como una herramienta fundamental para comprender de manera más profunda las necesidades de cada niño o adolescente. Para mí, evaluar no significa solamente identificar dificultades, sino también reconocer fortalezas, comprender el modo en que cada niño siente, se relaciona y responde a su entorno, y desde ahí definir objetivos terapéuticos más claros, pertinentes y ajustados a su realidad. Esto me permite orientar procesos de acompañamiento más precisos y significativos, tanto en el espacio terapéutico como en el trabajo con la familia y otros contextos importantes de la vida del niño. También considero central el trabajo con madres, padres y cuidadores, porque sé que el bienestar infantil no se construye de manera aislada. Me interesa mucho poder orientar a las familias, acompañarlas en la comprensión de lo que sus hijos necesitan y entregar herramientas concretas para fortalecer el vínculo, manejar dificultades cotidianas y transitar momentos complejos, como por ejemplo procesos de separación parental o cambios importantes en la dinámica familiar. En este sentido, el video feedback ha sido una herramienta especialmente valiosa, ya que permite observar con mayor profundidad la interacción entre padres e hijos, visibilizar fortalezas y favorecer una conexión más sintonizada y sensible. Concibo la terapia como un espacio de encuentro, confianza y cuidado, donde cada niño, adolescente y familia pueda sentirse comprendido, acompañado y validado en su experiencia. Mi propósito es ofrecer una atención que combine seriedad clínica, sensibilidad humana y compromiso genuino, favoreciendo procesos de cambio que hagan sentido y contribuyan al bienestar integral de quienes acompaño." Maria Ignacia

