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Hipnosis ericksoniana: cuando la mente se vuelve receptiva al cambio


La hipnosis suele estar rodeada de mitos: control mental, pérdida de conciencia o magia. Sin embargo, la hipnosis clínica desarrollada por Milton H. Erickson está muy lejos de estas concepciones. Se trata de un enfoque terapéutico profundamente humano, basado en la confianza en la persona, la creatividad clínica y el respeto por los recursos internos del individuo (Erickson, Rossi & Rossi, 1976).

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La hipnosis clínica, particularmente en la obra del psiquiatra norteamericano Milton H. Erickson, es un fenómeno natural y una experiencia conocida para la mente humana. Constituye, además, una herramienta terapéutica poderosa para generar cambios en síntomas que nos aquejan, como la compulsión por la comida, adicciones al cigarro o al alcohol, problemas de inseguridad, traumas, manejo de la ira, entre otros.

Aun así, es importante comprender que la hipnosis no es mágica. Requiere de un proceso y suele ir acompañada de psicoterapia, ya que todo cambio profundo implica no solo la disminución o eliminación de síntomas, sino también la resolución de los conflictos que los originan. La hipnosis se basa en una comprensión profunda del funcionamiento de la mente y en la capacidad de conectarse con los recursos internos, fortaleciendo esa habilidad innata que poseen las personas para cambiar.


Este enfoque se sustenta en principios como la utilización, la flexibilidad, la comunicación indirecta y la convicción de que en nuestro inconsciente existen recursos personales para sanar y resolver dificultades, los cuales muchas veces se encuentran bloqueados. De este modo, el proceso hipnoterapéutico se desarrolla a través de un acompañamiento respetuoso, utilizando un lenguaje acogedor, creativo y adaptado a cada persona, en el cual el hipnoterapeuta facilita que el paciente elija opciones y acceda al estado de trance.

Desde esta perspectiva, la hipnosis es colaboración y comunicación, y es precisamente esto lo que permite la activación de los recursos internos. Su efectividad radica en que facilita que el cerebro entre en un estado de mayor receptividad, disminuyendo la resistencia de la conciencia racional y favoreciendo nuevos aprendizajes emocionales y cognitivos.

Milton Erickson comprendía el estado de trance como un estado natural de la mente. Cotidianamente experimentamos estados similares: cuando nos perdemos en pensamientos, cuando soñamos despiertos o cuando funcionamos en modo automático. En estos momentos, la atención se orienta hacia el mundo interno, permitiendo una forma distinta de procesamiento de la experiencia.

Durante el trance hipnótico ocurre algo fundamental: la conciencia crítica se relaja. El cerebro reduce su tendencia a analizar, juzgar o resistirse, y se vuelve más flexible. Esta disminución de la resistencia consciente permite que el inconsciente —donde se organizan emociones, aprendizajes y patrones profundos— participe activamente en el proceso terapéutico. Por esta razón, la hipnosis resulta tan eficaz: el cerebro entra en un estado propicio para el cambio.


Erickson utilizaba un lenguaje que implicaba al paciente sin imponer directrices, mediante presuposiciones y alternativas implícitas. Este estilo comunicativo preserva la sensación de control personal y facilita la aceptación de las sugerencias terapéuticas.

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Desde la mirada ericksoniana, el terapeuta es un facilitador del estado hipnótico. No impone contenidos ni dirige de forma autoritaria, sino que acompaña al paciente a abrir su mente y a acceder a una capacidad innata que muchas veces permanece dormida. La hipnosis es, en este sentido, una apertura de la conciencia interna, donde la mente consciente y la inconsciente comienzan a cooperar.

Uno de los principios centrales que explica por qué la hipnosis ericksoniana funciona es la utilización. Erickson no luchaba contra los síntomas ni contra la resistencia del paciente; por el contrario, aceptaba lo que estaba presente y lo utilizaba como punto de partida terapéutico. Cuando el cerebro deja de sentirse atacado o forzado, disminuye la defensa y aumenta la receptividad. Así, aquello que antes bloqueaba el cambio se transforma en un recurso para alcanzarlo.

La flexibilidad es otro pilar esencial. Erickson afirmaba que no existen pacientes resistentes, sino terapeutas inflexibles. Cada persona procesa la experiencia de manera única, por lo que el terapeuta debe adaptarse a su ritmo, su lenguaje y su forma de sentir el mundo. Esta adaptación genera un clima de seguridad, permitiendo que el sistema nervioso se relaje y facilitando la reorganización interna.

Asimismo, la comunicación indirecta cumple un rol clave. A través de metáforas, historias y símbolos, la hipnosis se dirige al inconsciente sin activar la resistencia de la mente racional. El inconsciente no responde a órdenes lógicas, sino a significados; por ello, cuando el mensaje llega de forma simbólica, el cerebro puede integrar nuevas asociaciones emocionales sin conflicto interno.


La hipnosis ericksoniana constituye un enfoque clínico profundamente humanista, que integra flexibilidad, creatividad y respeto por la subjetividad del paciente. Más que una técnica, es una forma de acompañar el proceso de cambio desde los propios recursos internos del individuo.


Otro elemento fundamental es la orientación hacia los recursos. En lugar de centrarse en lo que está mal, la hipnosis ericksoniana ayuda a rescatar capacidades olvidadas, aprendizajes previos y fortalezas internas. El cerebro deja de enfocarse exclusivamente en el problema y se orienta hacia la posibilidad de solución, reforzando la sensación de autoeficacia y control personal.

Finalmente, el terapeuta no es quien produce el cambio, sino quien crea el contexto adecuado para que el cambio ocurra. La hipnosis funciona porque genera un entorno de confianza, curiosidad y apertura, donde el cerebro puede aprender de una manera más profunda y flexible.

Por este motivo, la hipnosis ericksoniana es una herramienta poderosa para el cambio, utilizada por terapeutas que reconocen su valor clínico. En Centro Rumbos, hemos querido poner este enfoque al alcance de las personas, acompañándolas en sus procesos de transformación. Te invitamos a conocer más en https://www.centrorumbos.cl/hipnoterapia.

Como sostenía Erickson, y como hoy confirma la neurociencia:cuando la resistencia de la conciencia disminuye, el cambio se vuelve posible.

 
 
 

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