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Comunicación y asertividad en pareja: escucharnos, comprendernos y expresar lo que necesitamos

hace 10 minutos
3 min de lectura

Psicóloga Susana Pérez HidalgoCentro Rumbos

La comunicación ocupa un lugar central en la relación de pareja. A través de ella compartimos sentimientos, expresamos necesidades, construimos acuerdos y afrontamos las dificultades cotidianas. También transmitimos afecto, interés y disponibilidad para acompañarnos.

Comunicarnos es una habilidad que requiere práctica y conciencia del efecto de nuestras palabras. El tono, los gestos y la disposición con que recibimos lo que dice nuestra pareja forman parte del intercambio. Observar cómo conversamos permite reconocer qué facilita el encuentro y qué genera tensión o distancia.

El diálogo ofrece un espacio para expresar cómo estamos, conocer la experiencia del otro y revisar cómo vivimos la relación. Su calidad depende de nuestra capacidad para escuchar, comprender las diferencias y comunicar lo propio con claridad y respeto.


¿Qué implica comunicarse en pareja?

Cada persona llega a una relación con su historia, expectativas y maneras de expresar afecto. Una misma situación puede tener significados distintos para ambos: mientras uno necesita hablar de inmediato sobre un problema, el otro puede requerir tiempo para ordenar lo que siente.

Comunicarse implica expresar esas experiencias sin esperar que la pareja adivine nuestros pensamientos o necesidades. Supone preguntar y comprobar si comprendimos, dando al otro la oportunidad de explicar su perspectiva antes de atribuirle intenciones.

También ayuda reconocer qué esperamos de una conversación. Podemos buscar un acuerdo, pedir apoyo, compartir una experiencia o simplemente sentirnos escuchados. Expresarlo orienta el diálogo y facilita una respuesta más cercana a lo que necesitamos.



Escuchar: dar espacio a la experiencia del otro

Escuchar requiere atención y tiempo para que la otra persona pueda desarrollar sus ideas y emociones. Implica regular el impulso de interrumpir, justificarnos o preparar una respuesta mientras todavía está hablando.

Una escucha atenta permite reconocer necesidades que pueden quedar ocultas detrás de un reclamo, como cercanía, descanso, reconocimiento o participación. Preguntar “¿qué fue lo que más te afectó?” o “¿entendí bien lo que quisiste decir?” ayuda a profundizar la comprensión.

Comprender es intentar conocer cómo vive el otro una situación. Validar significa reconocer su experiencia emocional, aunque tengamos una interpretación diferente de los hechos. Podemos entender que algo le haya dolido sin compartir todas sus conclusiones.

Este reconocimiento no elimina necesariamente el desacuerdo. Algunas dificultades pueden resolverse; otras requieren aprender a convivir con diferencias y construir acuerdos que consideren a ambos.




El rol de la asertividad

La asertividad es la capacidad de expresar pensamientos, sentimientos, necesidades y límites de manera clara y respetuosa. Nos permite comunicar una preocupación sin descalificar a nuestra pareja ni presentar nuestras interpretaciones como certezas sobre sus intenciones.

Por temor a una discusión, a veces callamos lo que nos incomoda y postergamos nuestras necesidades. En otras ocasiones, el malestar se expresa mediante acusaciones, críticas o exigencias. La asertividad ayuda a encontrar palabras que representen lo que sentimos y permitan conversar sobre ello.

Para practicarla, conviene describir una situación concreta, explicar cómo nos afecta y formular una petición. Por ejemplo: “Cuando tomas decisiones que nos involucran sin consultarme, me siento poco considerado. Me gustaría que las conversáramos antes”.

Esta forma de expresarnos distingue la conducta que nos molesta de un juicio sobre la persona. Además, abre espacio para escuchar su respuesta y buscar alternativas. Una petición asertiva reconoce que ambos tienen necesidades, límites y derecho a expresar su posición.

Cuidar la comunicación también implica reparar los desencuentros: reconocer el efecto de nuestras palabras, disculparnos cuando corresponde, aclarar malentendidos y retomar aquello que quedó pendiente. Los acuerdos cobran sentido cuando se traducen en acciones y existe disposición para cumplirlos.

Cada integrante puede comenzar revisando su manera de comunicarse, pero el cuidado del vínculo requiere participación de ambos. Escuchar, asumir responsabilidades y respetar los límites del otro son tareas compartidas.

La asertividad contribuye a construir una relación en la que podamos expresar: “Esto es lo que me ocurre y lo que necesito; también quiero comprenderte a ti”.

 
 
 

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