Desafíos de los jóvenes con TEA y la urgencia de una sociedad más inclusiva
- Centro Rumbos

- 8 jul 2025
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El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que se manifiesta de manera diversa, afectando principalmente la comunicación, la interacción social y la flexibilidad cognitiva. Durante la infancia, muchas personas con TEA cuentan con apoyos escolares o terapéuticos relativamente estructurados. Sin embargo, al llegar a la adolescencia y la adultez emergente —etapas marcadas por transiciones cruciales como egresar del colegio, ingresar a la universidad o al mundo laboral—, esos apoyos disminuyen drásticamente, generando un vacío que puede impactar gravemente su bienestar y autonomía.
Uno de los momentos más críticos es el egreso del sistema escolar. Un estudio longitudinal de Shattuck et al. (2012), publicado en Pediatrics, reveló que más del 50 % de los jóvenes con TEA no tenían empleo ni participaban en estudios postsecundarios durante los dos años posteriores al egreso de la escuela secundaria. Este fenómeno ha sido denominado “el precipicio del autismo”, ya que muchas familias y jóvenes experimentan una caída abrupta en el acceso a servicios y oportunidades al finalizar la etapa escolar.
Cuando logran acceder a la educación superior, los jóvenes con TEA enfrentan importantes desafíos. Investigaciones indican que, aunque tienen habilidades cognitivas suficientes, muchas veces abandonan los estudios debido a dificultades con la autorregulación, la adaptación social, el manejo del tiempo y la ansiedad (Gelbar et al., 2014). La falta de ajustes razonables, orientación específica y redes de apoyo contribuye a esta vulnerabilidad.
Además, en el ámbito laboral, las cifras son preocupantes. El informe de Roux et al. (2015) del A.J. Drexel Autism Institute encontró que solo el 58 % de los jóvenes con TEA habían tenido un trabajo remunerado entre los 8 años posteriores al egreso de la educación secundaria, y muchos de esos empleos eran de baja cualificación, con escasas oportunidades de desarrollo profesional.
Más allá de lo académico y laboral, también persisten barreras en el acceso a la vida independiente, la sexualidad, las relaciones afectivas y la participación ciudadana. Muchos adultos con TEA reportan sentimientos de aislamiento, falta de comprensión social y dificultades para acceder a servicios de salud mental adecuados.
Estos datos evidencian que la inclusión no puede limitarse a la infancia o escolarización. Se necesita una red articulada de apoyos que acompañe el tránsito hacia la adultez, con programas personalizados de inserción social, laboral y universitaria, entrenamientos en habilidades adaptativas, y políticas públicas centradas en la neurodiversidad.
Creemos que brindar apoyo en todas las etapas de la vida de una persona con condición del espectro autista no solo es un imperativo ético, sino también un pilar fundamental para construir una sociedad más equitativa, empática y enriquecida por la diversidad humana.
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Referencias
Shattuck, P. T., Narendorf, S. C., Cooper, B., Sterzing, P. R., Wagner, M., & Taylor, J. L. (2012). Post–high school service use among young adults with an autism spectrum disorder. Pediatrics, 129(6), 1042-1049.
Gelbar, N. W., Smith, I., & Reichow, B. (2014). Systematic review of articles describing experience and supports of individuals with autism enrolled in college and university programs. Journal of Autism and Developmental Disorders, 44(10), 2593–2601.
Roux, A. M., Shattuck, P. T., Rast, J. E., Rava, J. A., & Anderson, K. A. (2015). National Autism Indicators Report: Transition into young adulthood. Life Course Outcomes Research Program, A.J. Drexel Autism Institute, Drexel University.


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